viernes, 2 de mayo de 2008

divertirse sanamente ¿Por qué no?

Bueno, yo creo que el secreto de divertirse sanamente, esta en saber elegir actividades que nos permitan sustituir lo cotidiano, pero obviamente sin descuidar nuestras obligaciones habituales.

Para muchos de nosotros divertirse consiste en reír todo el tiempo y hacer cosas que nos entretienen ¿o me equivoco? ¿He?, pero lamento hacerlos dudar de sus creencias, puesto que una buena diversión va mucho más allá de sentirse bien y cómodo.

Sea como sea, la realidad es que todos nos divertimos de alguna manera, pero cabe cuestionarnos un poco sobre si todas nuestras formas de divertirnos permiten formar y desarrollar los valores; muchas veces dejamos “descansar o reposar” a los valores y actuamos como si la diversión fuera un punto y aparte en nuestra vida.


El problema de fondo radica en aprender a controlar nuestros gustos, es decir, saber dedicar el tiempo necesario e indispensable a cada actividad recreativa y no caer en cualquier tipo de excesos.

La buena diversión nos permite crecer humanamente y realizar algo positivo, usualmente las personas que viven inmersas en un mundo agitado se olvidan de los demás y muchas veces de si mismos, ¿y entonces que pasa? La imaginación y quien sabe cuantas cosas mas gobiernan su forma de pensar, de sentir y de actuar y terminan convirtiéndose en “dependientes” de las actividades que les proporcionan placer físico y a eso, OBVIAMENTE no se le puede llamar diversión.

Aún dentro de actividades sanas corremos el riesgo de “pasarnos de la raya”, como algunos chavalos deportistas que prefieren seguir entrenando que cumplir con sus tareas escolares y familiares, es fácil abandonar la convivencia en familia, la responsabilidad en el estudio, o afectar el rendimiento en el trabajo. Pero es difícil reconocer el momento en que nuestra diversión no cumple con un requisito indispensable: descansar y recobrar ánimos para continuar con nuestras labores habituales.


Son muchas las alternativas que nos proporcionan la facilidad de seguir cultivando los valores: actividades al aire libre, los deportes, juegos de mesa, eventos sociales y culturales, afición por alguna de las bellas artes. A través de ellas desarrollamos nuestras capacidades físicas e intelectuales, y dependiendo de su naturaleza, fomentan la amistad, el liderazgo o la actitud de servicio y solidaridad.

Todas nuestras aficiones personales como por ejemplo pintar, leer, tocar algún instrumento promueven la convivencia con aquellos que comparten nuestros intereses, porque siempre encontraremos con quien compartir y aprender más. Cuando una persona ha comprendido y asimilado el valor de la sana diversión, es capaz de comprender y apreciar los intereses y preferencias de los demás, siempre dispuesto a compartir las diversiones que otros proponen aunque no sean de su total agrado, porque ha descubierto la importancia de la convivencia, y no podemos hablar de convivencia sin no aprendemos primero a tolerar y respetar la opinión de las demás personas.


Para aprender a divertirnos con todas las de la ley, es necesario evaluar con seriedad cada una de nuestras diversiones:

- Revisa si tus actividades recreativas te sirven para volver a tus ocupaciones con buen ánimo.
- Aprende a dejar tu diversión oportunamente para cumplir con tus obligaciones.
- Comparte tus aficiones con los demás y participa de otras actividades que te propongan, siempre y cuando estén de acuerdo con la vivencia de este valor.
- Haz el propósito de practicar con seriedad y aprender más acerca de tus pasatiempos.

Al cuestionarnos seriamente la manera como vivimos la sana diversión, estamos en condiciones de entender que la satisfacción de los sentidos, los excesos y el encerrarnos en nuestras propias actividades, no sólo afecta nuestra integridad física, disminuye nuestra capacidad de convivencia, impide mejorar nuestro rendimiento en el trabajo o en los estudios y nos imposibilita para crecer en calidad humana.

A primera vista este valor parece sin importancia, pero al aprender a vivirlo, descubrimos que aún en la diversión es posible crecer y perfeccionarnos como seres humanos.

1 comentario:

Renata Rodrigues dijo...

Totalmente de acuerdo!! Me encantó tu reflexión.
Renata